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Lina Soler I Quilis
El anticuario del escaparate
Barba blanca y mirada azul afable
el anticuario especializado en viejos mares intenta pasar desapercibido
Un exquisito mercader de pedazos de vidas ajenas
entre brújulas dormidas en las que ya nadie busca el norte
Un puñal de los auténticos atravesaba su fornido brazo izquierdo
ahora marchito por tantos soles
La cara curtida por la dureza de las olas
las heridas en costra por la sal
y los ojos tan inmensos como los mares por los que ha luchado
con sus grandes manos
El marinero de viejos mares es ahora un vendedor de pasados desconocidos
rodeado por sus pequeños tesoros -valiosas cenizas-
Maneja los cajones de la mesa de algún capitán importante
Quién sabe si la de su carabela perdida en motín
o la de otro ganada en abordaje
Un faro amarillo y gris me vendió aquel viejo marinero
mientras miles de ojos miraban con pena a aquel anticuario cabizbajo
Quisiera resolver el misterio acerca de quién se había sentido como yo
tan fascinado por un viejo faro de lata pintado tan feo
Anclas mutiladas timones de barcos enterrados
salvavidas que vieron morir a alguien
Y el viejo marinero con los ojos repletos de pasado
con el sentimiento de sentirse en un escaparate
Quién sabe si sobrevivía envuelto en los ruidos de sus pequeños trastos
que a cada segundo revivían sus últimos instantes
De la muerte y otros temas menores
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